Los pequeños vellos que aparecen en los tallos u hojas de las plantas tienen el nombre de tricomas del griego τρίχωμα (trichōma), que significa cabello.

La principal función de los tricomas es proteger a la planta del ambiente, dependiendo de su tamaño pueden servir para crear una barrera que proteja a la planta de heridas por contacto, hacer más difícil que los insectos suban por sus hojas, disminuir la exposición solar y reducir la velocidad en que la humedad de la planta se escapa en un día caluroso.

Los tricomas se clasifican en glandulares y no glandulares. Los no glandulares cumplen las funciones mencionadas anteriormente y son los más comunes de ver. Los tricomas glandulares tienen tareas más complejas, acumulan en su interior sustancias que son secretadas según la finalidad de estas.

Cuando son venenosas son expulsadas cuando la planta siente presión en algún punto de su superficie y de este modo ahuyentan insectos. En un caso totalmente diferente, hay tricomas que sirven para atraer polinizadores por medio de sustancias aromáticas. De igual manera existen los tricomas que expulsan aceites o ceras para proteger las hojas de rozaduras y evitar la perdida excesiva de humedad.

El género de plantas carnívoras Drosera, atrae y atrapa insectos por medio de las sustancias secretadas por sus tricomas.

Los tricomas en algunas especies solo aparecen de ser necesario, si la planta se encuentra en un entorno adecuado, no desarrollará tricomas, utilizará los nutrientes y energía para mantener otros procesos de la planta.